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La historia del vórtice de amor de kantenah

“En esta playa inició el viaje de mi vida, en estas aguas inició la travesía de mi amor, fue una travesía con sol, fue una travesía con luna, fue una travesía con todo, pues navegué en la infinidad de tu amor”

Saasil Kantenah para Ana Luisa… un lugar con mucha luz.

Dicen que hay promesas de amor que duran eternidades… Así fue la de Ana y Luis, quienes reencarnan en esta vida para encontrarse una vez más, renovando su promesa de amor infinita, para celebrar la fortuna de este reencuentro deciden realizar un viaje a la Ciudad de México, en esos tiempos donde, México era otro y era ya también una aventura por sí misma, el recorrido de México a Playa del Carmen…

Es aquí, en Playa del Carmen donde en un pequeño bote llamado “Sinfinita” (amor sin fin) comienzan a navegar por las costas que ahora conocemos como, Riviera Maya, en esta travesía, encontraron un lugar que atestiguó su luna de miel, la bahía de Kantenah, ahí acamparon, frente al turquesa del Caribe, entre las palmeras y como techo, el universo.

Una noche Luis le prometió esa bahía, en donde sus almas se habían unido nuevamente, como regalo de bodas. Años más tarde, la promesa fue cumplida por Luis.

Decidieron, que cuando esta vida los dejara ir para reencontrarse nuevamente en otra, sus cenizas fueran esparcidas en tres lugares. El primero, en la selva de Kantenah. El Segundo, en el mar de este mismo lugar. El tercero, en una capilla construida aquí, en donde, todas las religiones se unirían en una, un lugar de creencias universales en donde se honrará por siempre su historia de amor. Esta capilla, llamada “de la travesía” fue construida en vida por ambos, Luis plasmó en palabras un pensamiento dedicado a este recinto de amor en donde ahora ya son uno con la eternidad.

“En esta playa inició el viaje de mi vida, en estas aguas inició la travesía de mi amor, fue una travesía con sol, fue una travesía con luna, fue una travesía con todo, pues navegué Ana Luisa, en la infinidad de tu amor”.

Hoy, sus sucesores, hemos decidido honrar este lugar, que consideramos un vórtice energético de amor, compartiéndolo con otras almas que se han reencontrado en esta vida para unirse por la eternidad.

Bendiciones a los que elijan Kantenah como su lugar de unión, pues sus almas quedarán unidad para la eternidad en la infinita travesía del amor que todo lo puede…

¡Viva Ana, Luis y su legado de amor, ahooooo!